la percepción bebé

Observar la realidad como un recién nacido

Este es el punto número uno de Aprender a pensar. El punto de partida indiscutible, antes de esto no existe nada parecido al pensamiento. Durante el proceso tampoco. Se trata de observar del mismo modo que lo hacen los niños recién nacidos cuando sus necesidades están satisfechas y pueden dedicarse a observar. En ese momento que por fin están tranquilos, abren los ojos y logran ver el mundo a su alrededor. Y el mundo que les rodea es toda una experiencia nueva. Ese mundo es la realidad.

La experiencia de observar sin nociones preconcebidas

Imaginate que vuelves a ser un ser humano recién llegado al mundo, a una sociedad, a una familia y una cultura. Pero en ese momento no conoces absolutamente nada. Tu mente está vacía, no hay nada en la memoria.

La vista

Entonces tus ojos empiezan a funcionar correctamente. Puedes ver la luz caer sobre los objetos. Distingues que existen diferentes colores, cada uno con un carácter, unos más llamativos, otros mas suaves, pero todos interesantes. Puedes sentir en tu corazón el impacto de esos colores en tu ser. El rojo te excita, es fuerte a la vista. El azul claro es suave y te calma. El color verde es vibrante y vital.

Las formas de los objetos, del espacio que te rodea y de las personas es también interesante. Unas formas son similares, otras completamente diferentes de otras. El contraste de tamaños y volúmenes es extraordinario.

En ese momento tu madre llega y te enseña un papel plano, una imagen. Lo miras y no puedes creerlo, el mundo que te rodea se haya allí duplicado.

El sentido de la vista. Tulipanes de color rojo y blanco rosado.

El oído

Tus oídos se han desarrollado perfectamente y puedes escuchar muy bien los sonidos del mundo que te rodea. La voz de tu madre y la de tu padre quedan grabadas en tu memoria desde el primer instante. Pero existen muchas más voces cerca de ti. Puedes escuchar las voces agudas, las graves y roncas, voces con tonos dulces y cariñosos y otras voces que te asustan o te dan ganas de llorar. Y algunas de esas voces son melodías.

El ruido es todo un descubrimiento. Al escucharlo atentamente se multiplica en tu conciencia, pero si lo ignoras deja de tener impacto y casi desaparece.

Y frente a tantos y tantos sonidos del mundo que te rodea, existen unos sonidos que resultan ser una combinación ordenada de ritmo, melodía y armonía, tan agradable al oído que hacen latir más fuerte al corazón, la música.

Mujer cantando. Ilustraciones gratis de Cristina

El olfato

El niño recién nacido tiene un olfato de capacidades sorprendentes. La madre tiene el olor más atractivo y mágico de todos. Pero poco a poco vas descubriendo que existen una infinidad de olores en el mundo que te rodea, desde el dulce perfume con el que te bañaron hace poco, hasta eso que sale de tu pequeño cuerpecito cada día y que tus padres retiran rápidamente. Una variedad tan grande que te cuesta mucho de almacenar, y poco a poco vas descartando memorizarlos. Quizás toda esta información perdida habría sido realmente útil.

De esa extensa variedad de olores, decides guardar los mejores: olores que llegan de la cocina, perfumes del jardín y las plantas aromáticas, olores de las personas y los olores que provocan las lluvias, el mar u otros ambientes mágicos.

El sentido del olfato, los perfumes

El tacto y la kinestesia

Con los ojos cerrados, sin oler nada específico y en absoluto silencio, en ese momento tranquilo, la caricia es una delicia inesperada. Las manos de tu madre tocando tu carita, ¿porqué lo hace? Observas su alegría y sientes lo mismo.

Puedes tocar las cosas con tus manos, puedes sentir el espacio con tu cuerpo, y sobre todo, puedes pegarte al cuerpo de tu madre, como si fuerais uno. En esos instantes desaparecen tus miedos. Pero no solo eso, pues descubres que tu cuerpo tiene un equilibrio en relación con el espacio que te rodea, y eso es maravilloso.

Hay texturas suaves, como las telas de terciopelo. Y hay cosas que al tocarlas producen dolor. Hay que tener mucho cuidado. Te das cuenta de que es imposible tocar todo lo que existe, aunque te gustaría hacerlo.

El sentido del tacto y kinestésico, el equilibrio del cuerpo.

El gusto

Por último, en tu larga observación del mundo exterior que te rodea, te das cuenta de que hay más información a tener en cuenta. Dentro de ti, en tu boca existe una variedad de sabores nacidos de cada alimento que en ella entra. Los sabores pueden ser fuertes o suaves, el dulce, el salado, el amargo, el ácido y el picante, entre una gran variedad de mezclas difíciles de calificar. Todos ellos interesantes y vitales para ti.

pastelitos dulces
El sentido del gusto. Pastelitos dulces

La observación con los cinco sentidos

Desde niños vamos desarrollando más unos u otros sentidos. Se dice que una persona es más visual, otro más auditivo o kinestésico (tacto, cuerpo y movimiento). Recibimos tanta información que el cerebro está obligado a ir filtrando. Y así es como nos guía pero también como nos limita. Dejamos de recibir informaciones que podrían sernos muy útiles porque desconectamos algunos de nuestros sentidos.

Es importante para aprender a pensar tomar conciencia de que la información que nos rodea es mucha más de la que percibimos. Si intentas captar más con estos cinco sentidos, descubrirás informaciones valiosas que pueden ayudarte a entender las cosas de un modo mucho más amplio y completo.

En definitiva, se trata de silenciar la mente, dejar de juzgar, volver a ser como un niño recién nacido para tener el 100% de nuestras capacidades en la verdadera observación de la realidad. Una realidad que es infinitamente rica.

Esto es existencia pura.

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2 respuestas en “Observar la realidad como un recién nacido

  1. Marta

    Que interesante como usando todos nuestros sentidos podemos lograr tantas cosas!!! en general nos enseñan a observar , pero usar los sentidos me parece increíble.

    1. Cristina Alejos Autor de la entrada

      Hola Marta, muchas gracias por tu comentario.
      Acabo de corregir pequeños defectos en el texto, que como escribo tan rápido siempre me pasa.
      Un abrazo y hasta pronto!

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